“Las infancias y adolescencias tienen voz: tenemos que escucharla”

En el sexto programa de “Cómo Pensamos el Hábitat”, ciclo de entrevistas en vivo por Instagram de la asociación civil Madre Tierra, conversamos con Edgardo “Fito” Consoli, docente, sociólogo y coordinador de proyectos en El Arca, una organización con sede en Moreno que desde 1986 trabaja por los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Derechos de niñas, niños y adolescentes en la pandemia

“A pesar de la emergencia, no hay ninguna situación en
la que los derechos se puedan suspender.La
complejidad para su ejercicio es tan difícil como antes, pero se agrava con la
pandemia y el aislamiento social.

Hoy resaltan las diferencias sociales y acceder a
ciertos derechos, como salud, educación, recreación, hábitat, se dificulta aún
más en los barrios populares, como en la zona de Cuartel V, Moreno, donde El
Arca tiene su trabajo territorial. Hay diversos motivos: la falta de
conectividad, la falta de trabajo, padres/madres que no pueden cobrar su sueldo,
la emergencia alimentaria. En medio de esta situación, sobre niñas, niños y
jóvenes se habla poco o no se habla”.

Tratamiento oficial sobre los derechos de infancias y adolescencias

“El Arca acompaña las políticas del Estado en el
territorio, acordamos con las medidas, pero una cosa son las disposiciones
oficiales y otra su implementación. Se va comprendiendo estando en el lugar.  

Respecto a la recreación,
se habló de cuarentena comunitaria para los barrios del conurbano. La dinámica
de los barrios dificulta el control. La información no siempre es
homogénea.  El aislamiento es escaso,
sobre todo en los barrios más alejados. Niñas, niños y adolescentes hacen la
misma vida, salen a la calle, juegan al fútbol, depende de las decisiones de la
familia.

En el tema salud,
hoy todo se orienta a la pandemia. Se han discontinuado tratamientos y
medicación de niñas, niños y adolescentes, que en algunos casos eran vitales.
Retomar el circuito con el hospital se hace muy lento en este contexto.

En cuanto a lo alimentario,
hay una decisión política de atender las necesidades de las familias a través
de escuelas, centros comunitarios y organizaciones sociales y en general se
está cumpliendo.

Otra cuestión es la violencia doméstica. Nos preocupa y es difícil de abordar. Aquí hay
una doble problemática. Sin pandemia, la violencia hacia infancias y
adolescencias está más invisibilizada que la violencia de géneros. Tal vez,
porque hay un concepto que entiende al niño o niña como un objeto de la
familia, de la autoridad patriarcal. No hay mucha difusión del problema. Y las
víctimas no saben a quién recurrir. Pueden confiar en alguien adulto más
cercano, en la familia, la escuela, el centro comunitario. Pero cuando se corta
el circuito social, como en el caso de la cuarentena, y quedan recluidos en el
ámbito doméstico, es difícil detectar la situación y mucho más que niñas y
niños la puedan denunciar. Aunque salgan al barrio, las escuelas, los clubes,
los centros comunitarios no funcionan. Actualmente estamos comenzando a
trabajar articuladamente las organizaciones de género y las de infancias.

El tema que más se visibiliza es la educación. Es un área que presentamuchos problemas para la
implementación propuesta por el Estado.

Hicimos una encuesta con 200 casos de niñas y niños.
Preguntamos si tenían celular, si tenían abono, acceso a Internet. El 90% lo
único que tiene es el celular de su mamá o papá, sin abono, funciona con carga.
En los casos de varios hijxs, todxs tienen que usar el mismo celular. Pocos
tienen acceso a Internet para bajar la información. Está quien tiene celular y
no sabe bajar la información. Otres tienen celular y pueden hacer una carga
cada tanto. Y otres no tienen nada. En ese caso, hay que llegar en persona. Las
escuelas lo saben y buscan otras formas, como dejar fotocopias, pero hay que ir
a buscarlas y a veces a mucha distancia, al igual que los cuadernillos. Vuelven
pocas tareas. Les docentes hacen mucho trabajo y también las familias. El problema
es estructural: si no tienen las herramientas, les niñes no pueden acceder a la
información. Es posible que se dé una
importante deserción en secundario
.

En cuanto al acceso a la educación, la presente
situación agudiza las desigualdades”.

Propuestas para
trabajar el acceso a derechos de infancias y adolescencias

“Se requiere una enorme presencia del Estado, que no puede resignar el más mínimo recurso.

También creemos que es fundamental pensar con otros y
otras. Tiene que darse una mayor articulación con las organizaciones que estamos
en el territorio, dispuestas a acompañar y 
trabajar codo a codo. Necesitamos articular  todas las fuerzas posibles: organizaciones
sociales, vecinos/vecinas, Estado local, provincial, nacional. Para quienes
siempre hemos sostenido que las políticas,  más allá de la pandemia, son posibles por el
concurso de la comunidad, de las organizaciones sociales y por políticas
activas del Estado, la necesidad de articulación no necesita más explicación. Hoy  la coyuntura lo señala. No hay otra manera de
hacerlo. Es complejo. Nos vamos a equivocar y a aprender del error. Pero no
podemos renunciar

Y lo más importante,
es sumar a las chicas y a los chicos
. En este momento, que han quedado más
recluidos al ámbito doméstico, hay que llamarlos
y escucharlos
. Que nos digan cómo están viviendo esta situación. Qué les
preocupa, qué padecen, qué quieren, qué sueñan. Y en función de lo que los
chicos y las chicas señalen, pensar cuáles son las políticas que podemos proponer
para llevar adelante. No hay que perder de vista que tienen voz. Saben qué les está pasando. Son expertos en su propia vida. Los adolescentes saben de manera
cabal qué esta pasando. Qué se puede hacer. Qué expectativas tienen respecto a
sus escuelas, a sus barrios, a los lugares donde viven, a la política en general.
Esa voz no la tenemos que perder porque estemos en una situación de emergencia.
La situación de emergencia no amerita
ninguna excepcionalidad respecto a los derechos
. Es una pandemia, no es un
Estado de excepción. El gobierno nacional así lo ha manifestado. Los actores
sociales, en este caso las chicas y los
chicos tienen que participar
de la forma en que se arman las políticas en
los barrios. Es su derecho y es
prioritario. Desde El Arca siempre pensamos que si hay políticas de infancia activas,
eficaces y protagónicas, se beneficia toda la comunidad. Es un sector de la sociedad,
que ofrece la ventaja que cuando se beneficia a sí misma, beneficia a todo su
entorno de manera inmediata. Las familias, los docentes, los centros culturales,
van a estar mejor si las infancias están mejor. Si niñes y adolescentes están
bien, tenés un lugar mejor”.

Cómo Pensamos el Hábitat

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